29 años
| Argentina
8
Mi abuela me enseñó a leer sentándome en la vereda, con mate y paciencia infinita. El día que me vio recibir mi título, aplaudía llorando como si fuera suyo. Me dijo bajito: “Valió la pena, ¿no?”. Ese orgullo todavía me sostiene.
Comentarios (1)
que bonitoooo, me dió mucha ternura
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