28 años
| Costa Rica
0
Todas las mañanas me preparo un café que nunca tomo caliente. Entre vestir a mi hija, buscar las llaves, correr al trabajo, el café siempre se enfría. Un día ella me preguntó por qué nunca lo bebo. Le dije: Porque prefiero que tú llegues a tiempo. Ahora, cada vez que lo recaliento, pienso que ese café frío es mi pequeña medalla invisible de mamá. ☕
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!
Únete a la conversación
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar Sesión