40 años | México
-1

Mi hijo y yo solíamos salir cada domingo por un helado. Un día, me llamó del trabajo y me dijo que no podía ir, que estaba muy cansado. Esa fue la última vez que hablamos; un accidente lo arrebató esa noche. Ahora, cada año, voy sola al mismo puesto y compro su sabor favorito. Lo dejo derretirse sobre la mesa, esperando que vuelva a buscarlo

Ver otra publicación

Comentarios (0)

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Únete a la conversación

Debes iniciar sesión para poder comentar.

Iniciar Sesión
Este es un mensaje.