35 años
| Paraguay
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Todos los meses le armo la encomienda a mi esposa, que se fue a trabajar a Madrid hace tres años. Le pongo yerba, almidón para la chipa y unos remedios yuyos bien empaquetados. El envío me sale carísimo, casi la mitad de lo que gano en la semana. Mis amigos me dicen: "¡Gira la plata y ya, tonto! Te sale más barato". Pero ellos no entienden nada. No es por las cosas. Es que cuando ella abre esa caja de cartón al otro lado del océano y siente el olor a su tierra, es como si yo estuviera ahí dándole un abrazo. Eso no se gira por Western Union.
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