30 años
| México
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Soy taxista en Ciudad de México; cada pasajero trae una historia, pero nunca pensé ser parte de una. Una madrugada subió una anciana que me dio una dirección de una casa antigua y durante el camino me habló como si me conociera desde niño, recordando cosas de mi infancia que jamás cuento. Cuando llegamos, me pagó y dijo: “Saluda a tu mamá de mi parte”. Al día siguiente le mostré su foto a mi madre y se puso pálida: era mi abuela, fallecida hace diez años, en la misma casa a la que la llevé.
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