20 años
| Perú
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Entré a un comedor barato y pedí un caldo reponedor, pero cuando lo probé tenía un sabor tan extraño que pensé que me estaban limpiando por dentro; me sudaban las manos, se me aceleró el corazón y yo seguía tomando por orgullo; la señora me dijo: es fuertecito, joven, y yo solo pensé: señora, esto es un ritual.
Comentarios (1)
A que sabia?
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