28 años
| España
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Fui al refugio con la idea de adoptar un perro pequeño y tranquilo, En lugar de eso, terminé eligiendo a "Bongo", un mastín enorme y nervioso que nadie más quería, El primer mes fue agotador: destrozó dos sofás, ladraba toda la noche y se negaba a caminar con correa, Me sentí abrumada, preguntándome si había cometido un error terrible, El cambio ocurrió un día que llegué a casa llorando por un mal día de trabajo; Bongo se acercó, puso su enorme cabeza en mi regazo y me miró con una lealtad profunda.
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